viernes, 30 de noviembre de 2012

Despenalización del aborto

Por Mónica Colunga

Aunque la Corte Suprema, el 13 de marzo en el fallo F.A.L, reclamó no judicializar los abortos no punibles y exhortó a las provincias a aplicar protocolos que regulen el efectivo acceso a esta práctica médica. Hoy, seis meses después, sólo cuatro provincias tienen protocolos que se ajustan a lo que dictó la Corte . Son Santa Fe, Chubut, Santa Cruz y Chaco, según señala un informe de la Asociación por los Derechos Civiles.

Caro González, Sofía Domínguez y Mónica Colunga militando el proyecto

La Corte Suprema, en el fallo correspondiente al caso de A.G. -una chica de 15 años que quedó embarazada luego de que su padrastro la violara- ponía fin a las interpretaciones que hacían algunos jueces del inciso 2 del artículo 86 del Código Penal, respecto de la excepción sólo para mujeres con discapacidad mental, y exhorta a los centros sanitarios a implementar protocolos hospitalarios para incluir esa práctica. A través de exhorto instruyó a los tribunales inferiores la no judicialización de los abortos producto de violaciones y de la misma manera lo hizo con las administraciones en relación a la implementación de protocolos de aborto no punibles en virtud del art. 86 del Código Penal, lo concreto es que son muy pocos los distritos que han procedido conforme lo resuelto por la Corte Suprema de Justicia, lo que en la práctica significa una disolución del derecho en innumerables intersticios administrativos volviéndolo de imposible cumplimiento y aplicación nula. Uno de los escollos en ésos intentos es la actitud de los trabajadores del sistema de salud, que difícilmente diferencian la moral del derecho, permeables a discursos de una religiosidad extrahumana desligada del cuerpo, arremeten violentamente decidiendo ellos en lugar de la mujer que gesta. ¿ Qué hay allí?, ¿qué habita en esa encendida obstrucción del derecho de una mujer con el eufemístico argumento pro vida? Porque el núcleo moral es personal, las acciones morales son sobre sí mismo, un poder que ejerce sobre su propia humanidad cuerpo-mente quien sustenta creencias y las sostiene con acciones propias, sean ellas auto restrictivas o proactivas, de ningún modo puede otro forzar la voluntad de quien no sustenta su credo, fé, convicciones o mellar la base de su intencionalidad. Excluir a una persona de sí misma es un acto violento. Además se desconoce que se trata del desarrollo cuyo origen es un acto de dos, no de uno, pues son dos los que dan inicio al ciclo biológico, la legislación sólo penaliza a la mujer que aborta y a quien realice la práctica ¿por qué visibilizar para la sanción sólo a la mujer? ¿por qué culpabilizarla sólo y exclusivamente a ella?. Siendo hoy, con un análisis de ADN, perfectamente determinable la paternidad.


Diputada Araceli Ferreira apoyando el proyecto 

Digo entonces, consecuentemente que la concepción es un acto de dos, no de uno y significa ser consciente de dar progresión a una nueva persona, pero eso es un acto de deseo y voluntad, sostenido a medida que progresa el hecho biológico en el tiempo. La persona nace en quienes la conciben como tal, en quienes se sienten realizados en un acto volitivo que es sostenido por ellos mismos, no es de ninguna manera un mero acto biológico ni una contingencia. Permítaseme un ejercicio lingüístico: concebir=con-saber lo que implica saber con, es decir saber común, lo que es conocido por dos, entonces ¿por qué el derecho penal se enfoca en la conducta de la mujer?, dirán “porque es su cuerpo el depositario”, es allí donde los discursos y lo real dan la batalla por el sentido. Consentir, sentir-con, son los que sienten lo mismo, ¿qué sienten? Son ellas los que deben decirnos, son ellas a quienes debemos escuchar. La mujer que aloja la progresión del acto biológico de dos.



Diputada María Helena Chieno apoyando el proyecto

Persona humana se es desde la concepción en el seno materno dice el art. 70 del C.C, como constructo ficcional a los efectos patrimoniales. Desde la lógica propuesta en mis dichos lo es desde que es conocido y sentido como persona y ello está dado por el deseo y la voluntad de sostener el hecho biológico en progreso, pero esa voluntad debe valorarse en su núcleo originario, los cuerpos que le dan origen y sustento, la voluntad no puede ser reemplazada, suplantada, supuesta o vulnerada; lo que en nada contradice la necesaria protección de la persona humana, sólo que se aclara que se es persona humana desde la concepción como acto volitivo de conciencia, como acto de deseo y voluntad, no como inicio de una progresión biológica embrionaria ajena al deseo y la voluntad.



Mónica Colunga militando el proyecto

Entiendo que la penalización del aborto nada aporta a los vínculos humanos, siendo en los hechos un elemento distorsivo de la implementación del derecho positivo vigente a la fecha, obstruyendo el acceso de las mujeres a la salud pública, por lo que es pertinente dar al aborto un tratamiento dentro del sistema educativo y de salud públicos y no dentro del Derecho Penal. Por lo que sostengo la necesaria despenalización del aborto, concluyo que, la interrupción voluntaria del embarazo, al menos hasta las doce semanas de gestación, debe ser excluído de las conductas típicas previstas en el Código Penal.


Carolina Demetri militando el proyecto

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