sábado, 21 de abril de 2012

De Cara al 2013

Ricardo y Camaú, son en verdad más parecidos que diferentes, hasta arriesgando un poco comparten en pensamiento político, bastante más de lo que podría parecer. El hecho de que sean los dos hombres más poderosos de la provincia y que salvo algún imponderable el sillón de Ferré no se mueva de alguna de ambas posaderas; los habilita naturalmente a que representen espacios y hasta generaciones diferentes, pero no por ello disímiles, contrapuestas y con conceptos equidistantes. Queremos argumentar con esto, que ambos, de la clase política, tanto de la nueva o más reciente que podría representar generacionalmente el Intendente como de la tradicional, son los mejores, y hasta sin elecciones internas o enfrentamientos duros, casi por naturaleza en sus respectivos espacios se consolidaron como los candidatos y así avanzan hacia un escenario de polarización.

Es decir dentro de exactamente un año, vendrán los consultores, o expertos en marketing político de Buenos Aires (esto es otra de las cosas que comparten Camau y Ricardo, la profesionalización de la campaña) a decir en todas las radios, que “el escenario es de polarización absoluta” y precisamente ocurrirá esto, por lo que adelantamos ahora, porque tanto Ricardo como Camaú, avanzan sin hesitar generando más que temor reverencial y pavor en las líneas dirigenciales que ya han asumido que en todo caso disputarán una porción de poder o un espacio digno dentro de alguno de los dos frentes. El partido liberal es la nave insigne de estos movimientos políticos que no por casualidad fueron los primeros en lanzar un pre-candidato a gobernador, que en el mejor de los escenarios acordará con Camaú o con Ricardo en una segunda vuelta o que ante un buen acuerdo arregle previamente lo que sus dirigentes más ensalzados pretenden arreglar y que nunca han dejado de pertenecer a alguno de los poderes del estado provincial de las dictaduras a esta parte. Otro tanto podrán hacer partidos provinciales que persigan la lógica de la dignidad en el poder de alguna de las escuderías y no el sacar “turno” y ponerse el overol para esperar que algunos de lo tótem políticos se dignen a brindar espacios. Por ello podrá existir la posibilidad de otras fuerzas que se empiecen a formar para presentarse en una primera vuelta y tras los resultados negociar en la segunda. Quizá la variante política que más aleje a Camaú de Ricardo, además deque uno proviene de la política y el otro del deporte, de las diferencias generacionales y de que uno es capitalino y el otro del interior (por señalar las distinciones más contundentes) sea la relación con la vertiente nacional. Camaú intentará que sea decisiva y Ricardo que pase desapercibida, de todas maneras será más una contienda divertida que épica. Otra de las cosas que ambos compartirán es que de estas cosas no se hablan ahora, o que ahora es tiempo de gestión y demás, pero saben y muchas de sus acciones se van determinando ante este panorama; son como dos boxeadores que preparan obligadamente y con la antelación debida la gran pelea, donde se definirá sí la corona cambia de manos, si el joven retador se la arrebata o si el viejo gladiador gana su última pelea. El cuadrilátero, las plateas, las porristas y lo que coma y se tome seguirá siendo lo mismo, más allá del ganador. Fuente: Comunas del litoral

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