jueves, 18 de noviembre de 2010

CRISTINA FERNANDEZ EN CURUZÚ CUATIÁ

Palabras de la Presidenta en el acto por el bicentenario de la ciudad de Curuzú Cuatiá, en la provincia de Corrientes


Muchas gracias a todos y a todas, muy buenas noches.

Señor Gobernador de la provincia de Corrientes, señora Intendente de Curuzú Cuatiá: ella me contaba -yo no lo sabía- que había comprado en Paraguay los paños para fundar esta bandera hermosa que me he colocado en mi pecho.

Quiero decirle, señora Intendente, que este no es un pequeño pueblo, es un gran pueblo como todo el pueblo de Corrientes; no hay pueblos pequeños, podrá ser chiquito el lugar, podrá haber poquitos habitantes o muchos, pero lo importante es sentirse orgulloso del país y del lugar en el que uno ha nacido. Y si hay un pueblo orgulloso del lugar en que ha nacido, es el pueblo correntino que ha regado con su sangre las luchas por la independencia y también por la defensa de nuestras Islas Malvinas.

Por eso, en este Año del Bicentenario, quería venir hoy aquí a este pueblo también fundado por mi querido y admirado Manuel Belgrano, uno de los grandes de la patria.

Veníamos recién en el avión después de un día largo y extenso, pero realmente vale la pena venir a compartir con ustedes este orgullo de los 200 años, del mismo modo que fue un orgullo de todos los argentinos que millones en la calle festejáramos estos 200 años el pasado 25 de mayo con tanta fuerza, con tanto cariño por nuestro pueblo, por nuestra historia.
Yo quiero decirles a todos que vengo frente a ustedes con el inquebrantable compromiso de seguir transformando la patria, de seguir transformando nuestro país.

Ni abajo del agua voy a aflojar, como no aflojó él tampoco, nunca.

Escuchaba recién a la Intendenta decir que queremos un país en el cual los jóvenes no tengan que irse de sus pueblos y encuentren su futuro, su presente y su destino aquí. Por esa Argentina trabajo todos los días, desde que me levanto hasta que me acuesto, por una Argentina donde podamos seguir creando fuentes de trabajo, donde además, los recursos naturales se procesen en su lugar de origen para que nadie tenga que marcharse a otro lugar extraño a construir un futuro para sí o para su familia. Por esas cosas es que luchamos todos los días.

Yo estoy convencida de que si aunamos esfuerzos, si podemos superar diferencias, porque no podemos tener diferencias en cuanto a los objetivos de construir un gran país, sobre todo cuando uno tiene el ejemplo de hombres como Belgrano, que siendo un abogado se hizo militar para defender a la patria. Con el ejemplo de esos hombres y de esas mujeres, es con el que tenemos que seguir luchando para construir un país mejor.

No importa, aunque no lo aprueben vamos a seguir adelante igual, no tengan dudas. Son 200 años, acordémonos de las cosas maravillosas, de la gente que trabaja en positivo, acordémonos de las cosas lindas en honor a tantos argentinos y a tantas argentinas que dieron su vida para que podamos vivir un poco mejor.

Por eso esta noche, quiero tener mucha alegría, sí por él también, por él que también creía en ese país y que es el que junto a ustedes me da las fuerzas necesarias para seguir.

Vamos a seguir trabajando incansablemente para lograr nuestros objetivos, que no son los objetivos ni de un partido ni de un sector, son los objetivos de la patria. No tengan dudas, son los objetivos de generar más puestos de trabajo, más igualdad, más equidad.

Por eso todas las cosas que hemos hecho en estos 7 años en donde si uno...siempre vamos a ir por más. Si uno se detiene por unos instantes y mira para atrás, no mucho para atrás, simplemente en el 2003, para qué acordarse de todo lo otro, vamos a acordarnos solamente del 2003 para adelante y vemos las cosas que hemos hecho en estos 7 años, yo estoy segura que cualquier argentino, piense como piense, esté en el lugar que esté, jamás hubiera imaginado que en 7 años íbamos a poder hacer las cosas que hicimos teniendo en cuenta cómo empezamos.

Por eso digo que cuando uno le pone ganas, cuando uno le pone fuerzas, cuando no cree que haya imposibles, cuando el único miedo que le tiene es a la historia, yo sí le tengo miedo a la historia, siempre con Néstor le tuvimos miedo a la historia, que no seamos capaces de estar a la altura de las circunstancias, es a lo único a lo que no le tenemos miedo, es precisamente a luchar para trabajar incansablemente contra cosas que parecían imposibles.

Ustedes saben que antes de ser Presidenta o de que él fuera presidente, yo fui legisladora y me acuerdo cuando escuchaba que era imposible hacer esto, que era imposible hacer lo otro, que no se podía uno oponerse al Fondo Monetario Internacional, que se tenía que votar esto porque si no se caía el país y porque si no tal cosa y porque si no tal otra y porque era imposible, y nosotros creo que lo que hicimos fue ser el instrumento de la historia para demostrar que se podía tener un país con dignidad, un país que no se arrastrara, un país que fuera tratado de igual a igual, ni mejor ni peor que cualquier otro, simplemente de igual a igual, como tuvieron los patriotas: igualdad y libertad, las dos grandes banderas.

Y creo que tal vez lo mejor que hemos hecho es reconstruir esa confianza en nosotros mismos, que podíamos ser capaces de grandes cosas y también de pequeñas. Porque la realidad, la historia, el país, una sociedad, una ciudad, una provincia, se construyen de pequeñas y grandes cosas, de los pequeños esfuerzos que cada uno haga en su lugar de trabajo y de los más grandes que tenemos que hacer los que mayores responsabilidades tenemos, porque nadie nos obliga a estar donde estamos, queremos estar y vamos a buscar el voto y tenemos que honrar ese voto popular cuando nos eligen.

Y muchas veces en la honra de ese voto, hay que enfrentar intereses. No porque uno tenga ánimos de confrontar o de pelear, sino porque es la historia. La historia es también una historia de grandes intereses, lo sabemos en los 200 años de historia, todas las cosas que hemos tenido que pasar los argentinos. Tenemos que entrar en este tercer centenario de una manera diferente: superando viejas antinomias, falsas antinomias que nos han enfrentado, dividido y perjudicado.

Yo convoco a todos los argentinos desde aquí, desde Curuzú Cuatiá, desde esta tierra gloriosa fundada por Manuel Belgrano, de esta provincia gloriosa, que es la República de Corrientes también "cha migo", a que todos juntos aunemos los esfuerzos.

Hemos avanzado mucho, pero falta todavía, siempre va a faltar algo. Mientras haya un argentino que no tenga trabajo, mientras haya una argentina que no pueda darles a sus hijos salud y educación, habrá tarea inconclusa y trabajo que hacer. Y a arremangarse todos para lograr esos grandes objetivos.

Por eso, yo quiero agradecerles a todos ustedes. Sé que han venido de distintos lugares de la Provincia y quiero también agradecerles, finalmente, a todos los que rezaron, lo despidieron y tuvieron un recuerdo para quien fuera mi compañero de toda la vida.

En nombre de él y de mis hijos y de toda mi familia, les quiero agradecer, pueblo de Corrientes, pueblo de Curuzú Cuatiá, las muestras de afecto, de cariño y de cercanía y proximidad. Créanme que nos hace mucho bien y es lo que necesitamos.

Muchas gracias, gracias Curuzú Cuatiá, gracias Corrientes, a seguir trabajando con fuerza, más unidos que nunca.

Gracias, los quiero mucho.

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