jueves, 9 de septiembre de 2010

CRÓNICA DE UNA MUERTE ANUNCIADA

Los golpes en las comisarías iban en aumento, las denuncias por apremios ya se reflejaban en los medios, los operativos numerosos y no siempre respetuosos de "las formas" se multiplicaban. ¿No era la de Ezequiel Riquelme una muerte anunciada?


Muchas veces se cae en la desesperación ante un caso testigo, un arrebato que concluye con alguna anciana lastimada, una muerte como consecuencia de un robo, una violación. Empiezan allí a sonar las voces que claman por "mano dura" y se multiplican los clichés en algunos medios, no tanto para explicar situaciones complejas sino mas bien como forma de ir llenando espacios medibles en minutos y centímetros de papel y en portales informativos.

"Lo que pasa es que la policía tiene las manos atadas" claman algunos "comunicadores"; con histrionismo, impostando la voz como si la frase nunca hubiera sido dicha, en un constante y patético reclamo de autoría intelectual. Calientan luego los teléfonos los que parecen haber encontrado la fórmula para resolver la inseguridad, casi siempre proponiendo recortes de las libertades individuales. Complejizan lo que es simple y simplifican lo complejo.
Lo cierto es que la policía sigue actuando, y no siempre como corresponde, jamás ha sentido atadas sus manos. De hecho un adolescente de 14 años, Ezequiel Riquelme, fue víctima de un escopetazo en la garganta aplicado por una de esas manos desatadas, impunes.

La construcción del relato

Los hechos en casos como estos son irrepetibles, al menos en una exacta secuencia, e irreproducibles plenamente, pero el relato de los mismos depende siempre de quien lo construye y puede variar en función de la necesidad de comunicar y rectificar los mensajes.
La versión oficial decía inicialmente que dos jóvenes eran perseguidos por encontrarse en "actitud sospechosa" (luego dirían que fue tras un robo), se produce un tiroteo entre los "delincuentes" y la policía logra capturar a uno de ellos que resulta herido y muere horas más tarde en el Hospital Pediátrico.
La misma fuente horas más tarde (el Ministro de Gobierno Gustavo Valdéz), ante el rechazo de los vecinos a lo que consideran una mentira y al contar a los medios su propia versión de los hechos, rectifica su versión y admite que solo hubo un balazo, precisamente el que hirió de muerte a Ezequiel.
Por la noche éste último relato da un salto cualitativo, no solo admiten el disparo y establecen quién fue el autor material, el suboficial de apellido Maldonado, sino que van por más: nace la versión del disparo accidental, la primer construcción argumental inteligente desde que sucedieron los hechos.
La historia tiene final abierto, por lo pronto los vecinos muestran una unidad que se observó en el Cementerio "San Juan Bautista" de la Capital correntina, donde decenas de vecinos acompañaron los restos mortales de este niño hombre, estudiante y carrero, aspirante a futbolista. Su tío quiere organizar una marcha para exigir Justicia, solo eso, nada menos que eso. Lo más difícil de conseguir cuando los victimarios son policías y las víctimas chicos pobres de barrios carenciados como el Pío X, aquél que supo brillar de la mano de Duilio Aponte, el Presidente de la Comisión Vecinal, el fundador de la radio "Alternativa Comunitaria" que cambió para siempre el escenario mediático de Corrientes.

Enviado por http://www.cpdhcorrientes.com.ar/

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