martes, 10 de agosto de 2010

CAMPESINOS SE MOVILIZARON PARA PROTESTAR CONTRA EL MONOCULTIVO DE LA SOJA

RECLAMAN LA REGULARIZACIÓN DOMINIAL DE SUS TIERRAS

El martes 10 de agosto por la mañana, la Unión Campesina de San Miguel se movilizó hacia el ICAA y el Ministerio de Producción de la Provincia para plantear distintos reclamos relacionados con la tenencia y regularización dominial de las tierras, ayuda para la producción, y sobre el dramático avance del monocultivo forestal en el campo.
Luego de ello, dialogaron con legisladores.
Esta es la nota que entregaron al Sr. Gobernador la semana pasada:

San Miguel, Corrientes. Julio del 2010


Al Gobernador de la Provincia de Corrientes
Dr. Ricardo Colombi
S / D:



Los abajo firmantes, integrantes de la UNIÓN CAMPESINA de Corrientes y pobladores de San Miguel, preocupados por el bienestar de las comunidades a las que pertenecemos y acompañamos en su desarrollo, queremos llegar a UD para cumplir con uno de los puntos de nuestra Constitución Nacional que es la de peticionar y reclamar ante las autoridades lo que creemos justo.

Corrientes se encuentra dentro de las cinco primeras provincias que tienen mayor cantidad de pequeños productores. Al año 2002 hay censadas 15.244 explotaciones agropecuarias, entre pequeñas, medianas y grandes. De ese total, que ocupa más de seis millones de hectáreas en producción, 10.929 explotaciones corresponden a pequeños productores.
Según datos oficiales, más de 160 mil hectáreas en la provincia, se encuentran bajo situaciones de precariedad dominial.
El departamento de San Miguel, ubicado en el centro norte de la provincia está conformado por los pueblos de San Miguel y Loreto a los que se suma un importante número de colonias y parajes distribuidos a lo largo de su territorio, siendo algunas de ellas: Caimán, Montaña, Capilla, Ya Taití Poí, Silvero Cué, Santa Bárbara, Curupay ti y San Antonio en la que viven cientos de familias dedicadas, históricamente, a la producción de mandioca, batata, maíz, poroto, zapallo, sandía, aves de corral, porcinos, ovejas, lecheras, todas destinadas para el autoconsumo y la venta en el mercado local.
Somos campesinos pobres con lotes de 12 0 15 hectáreas en promedio, algunos con medio lote de 7 hectáreas o menos. A esto se le suma la existencia de un solo tractor para toda la zona y el mal estado de los caminos a nuestros parajes, lo que dificulta enormemente el traslado de nuestra producción.
Por nuestras condiciones económicas, la mayoría no pudimos finalizar los trámites legales de sucesión o prescripción para obtener los títulos de propiedad de nuestras tierras. La falta de regularización dominial nos impide recibir créditos o programas de viviendas rurales.
En los últimos años, nuestra situación se ha agravado aún mas por la forestación que han implantado dentro de las colonias, en campos vecinos a los nuestros. Las empresas forestadoras compraron en la zona tierras fiscales y a particulares; también compran el derecho de posesión a muchos campesinos pobres. Esto trae como consecuencia un desequilibrio en el medio ambiente local y una extracción compulsiva de riquezas de nuestros recursos naturales; esta forestación tiene una inmensa absorción de agua de esteros y napas superficiales, lo que daña la calidad de los suelos y perjudica directamente nuestra calidad de vida y nuestra producción. Además, ante los incendios que se producen eventualmente, aumenta el peligro de la población local rodeada de árboles.

El enorme saqueo de de tierras públicas junto al crecimiento del modelo forestal (subsidiado por el gobierno nacional) y a la falta de apoyo a las organizaciones de pequeños productores, destierra a campesinos hacia los centros urbanos buscando un trabajo que no consiguen y la satisfacción de necesidades básicas de alimentación, agua, vivienda, educación y atención de la salud, que tampoco consiguen.
En el mes de enero del año 2008, la Secretaría de Planificación de la Comuna de Corrientes informó que por cada mes, al menos 150 nuevas familias se radican en la Capital de Corrientes. De ellas, el 60 % no tiene casa propia. Entre las causas más importantes figuran las migraciones del interior.

Desde el 4 de diciembre de 1.974 rige en nuestra provincia la Ley Nº 3.228, donde el Senado y la Cámara de Diputados de la Provincia de Corrientes, sancionaron con fuerza de ley y reglamenta el Instituto Correntino de Colonización (ICC.) cuyo objetivo es: Que los pequeños productores tengan acceso a la propiedad donde trabajan, siendo la mayoría de los casos la labor realizada, el único capital que poseen. A raíz de ello la ley declara que “la propiedad de los inmuebles rurales deberá ser ejercidas en función social”, es decir que la ley contempla que las tierras fiscales no pueden ser tomadas como un bien económicamente rentable para el Estado provincial sino como bien de servicio y que el hombre campesino viva dignamente de su trabajo y no de vergonzosas e indignas dádivas. La ley propicia la ruptura con el monocultivo y en nuestra zona se propicia el monocultivo forestal que rompe los esquemas del ecosistema o biosistema ecológico, sin que sus nuevos propietarios se afinquen en tierras ni hagan plantaciones de autoconsumo.

Ante este panorama, los productores han recurrido al ICAA solicitando parcelas de tierra las que en muchos casos han sido denegadas, otros sutilmente rechazados ya que los costos de los terrenos son muy elevados, con lo que las obligaciones económicas y las de mejoras de la finca con las que el productor debe cumplir son imposibles.

La realidad de estas comunidades es muy preocupante. Esta situación trae aparejados inconvenientes como ser:

* desatención de solicitud por parte del ICAA; venta ilícita de tierras fiscales; desalojos compulsivos a familias campesinas; denuncias que no son atendidas por los funcionarios policiales; éxodo rural,; agrupamiento de antiguos pobladores rurales (familias) en los pueblos cercanos o en villas miserias de los pueblos de la provincia; desgranamiento escolar; destrucción de caminos que modifican el sistema de vida en las comunidades; desaparición de especies de la flora y fauna nativa.

Por todo lo expuesto, solicitamos:

1) Donación a los campesinos pobres de las tierras fiscales donde viven. En su defecto, la aplicación por parte del ICAA de un valor mínimo simbólico de los lotes fiscales para facilitar el acceso de los pequeños productores a los títulos de propiedad. (Por ejemplo, $ 50 la hectárea).
2) el cumplimiento en todos sus términos de la Ley 3228 por parte del ICAA.
3) la realización de estudios técnicos que permitan definir la unidad económica de la zona, de acuerdo a sus características ambientales, sociales y económicas, que a nuestro juicio no es alcanzada por la inmensa mayoría de los productores de nuestras colonias. Estudio y análisis del impacto ambiental de la forestación.
4) Planes y programas para incorporar y asignar tierras a los pequeños productores minifundistas de la zona (artículo 2 de la ley 5836 y artículo 4 de la ley 3228). Para hacer realidad esto, consideramos que el Gobierno de la Provincia debería consultar con las organizaciones de campesinos y pequeños productores locales, con las intendencias de la zona, con instituciones educativas como la EFA de San Miguel y la Facultad de Agronomía de la UNNE, etc, y concretar las compras o expropiaciones necesarias para el caso (artículo 6 inc. b y e de la ley 3228 y artículo 9 del decreto-ley 212 /01).
5) la aplicación inmediata en las colonias de la ley 5836 /08 de regularización dominial para entregar los títulos de propiedad de los lotes a nombre de sus habitantes actuales que trabajen la tierra o quieran trabajarla, en forma totalmente gratuita como establece el art. 6.
6) Prohibición de realizar forestación dentro de colonias y parajes.
7) Con respecto a las ventas fraudulentas de tierras fiscales, hacer las investigaciones que hubiera que hacer y recuperar lo que se pudiera recuperar.
8) Es necesario acompañar esto con tractores, maquinaria, gasoil, semillas, transporte subsidiado de los productos, y convenios de comercialización, para mejorar la producción de los esforzados pequeños productores de las colonias.

Sin otro particular, lo saludamos atentamente.

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