lunes, 11 de enero de 2010

CAMAU A SOTAVENTO

VOLVIÓ LA CAMPAÑA SUCIA EN CORRIENTES

El primer gesto de acercamiento entre el intendente de Corrientes Capital y el gobernador de la provincia se produjo días antes de la elección del 13 de septiembre de 2009 cuando Camau Espínola - ya electo - manifestó su apoyo explícito a la candidatura de Ricardo Colombi. Hace un mes ambos asumían resaltando el espíritu de colaboración recíproca que de ahora en más existiría entre ambas administraciones. Días más tarde se toparon con la cruda realidad de las arcas públicas. Tanto Arturo Colombi (ex gobernador) como Carlos Vignolo (ex intendente y actual Secretario General de la provincia) dejaron el campo minado a los que les sucedieron: personal político recategorizado que pasó a planta permante, nuevos contratados , deudas que comprometen los recursos cooparticipables y dificultan el pago de sueldos.

Entretanto, mientras promediaba la toma de conocimiento de la situación, Ricardo Colombi se reconfiguraba como kirchnerista en vistas a las presidenciales del 2011 y en función de facilitarse la inserción en el presupuesto nacional. Pero bajo la aparente paz de estampa marina veraniega bullían cardúmenes en contracorrientes subacuáticas. El recelo afloró en forma de sobreexposición del plan Argentina trabaja, que inusitadamente ocupó tabloides y portales afines al equipo político radical en funciones (Epoca, Del Plata, El Litoral, Corrientes Noticias, etc). La estrategia es generar una espectativa sobredimensionada que se vuelva de difícil satisfacción y degenere en frustación. Argumentaban distribución clientelar obviando las exigencias legales de obligado encuadre de los beneficiarios, desocupados sin planes sociales ni subsidios por desempleo, único ingreso familiar en caso de matrimonio, entre otros requisitos que explicitan una real necesidad. El objetivo es desvirtuar la política distributiva y de promoción humana, sello de la gestión de Cristina Kirchner, pretendiendo convertir un inteligente programa de trabajo cooperativo y obra pública, presentándolo como si fuera poco menos que un reparto de caramelos entre compañeritos de juego. Similar tratamiento recibió la distribución de lámparas de bajo consumo; aquí cuestionaban que eran repartidas por militantes de agrupaciones políticas estudiantiles afines al gobierno nacional, ni se plantean la posibilidad de agradecer la donación de tiempo laboral de jóvenes entusiastas que abordan el problema colectivo como propio y renuncian a su comodidad un día de calor aplastante para servir al prójimo, ¿cuántos empleados municipales estarían dispuestos a hacerlo?, sin remuneración mediante claro. Para otro portal (de idéntico signo) Camau no promueve el ahorro de energía sino más bien todo lo contrario.
Curiosamente el sistema de medios tradicional (abiertamente antiK) en lo atinente a Camau tiene algunas deserciones discursivas, tanto Sudamericana (de Natalio Aides) como El Libertador (de Martínez Llano) y algunos programas de LT7 (María Mercedes Vázquez), luego de la derrota de Arturo Colombi, emergieron como tibios defensores del surfer, plegándose a los vientos de cambio, tal vez buscando palenque ande rascarse tras el parate legal aplicado por el Juez Cochia Breard (y la muerte de González Moreno, titular de la célebre "Agencia") a los pagos de pautas publicitarias provinciales.

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