viernes, 17 de abril de 2009

Candidatos posmo

Si usted se pregunta qué es la posmodernidad, el mejor ejemplo a mano son los recientes candidatos presentados por los frentes electorales que generan cierta expectativa. Nito Artaza (para Senador Nacional por Encuentro por Corrientes) y Camau Espínola (para Intendente por el Partido Justicialista).
Los mencionados no surgieron de internas políticas, son fruto del “consenso”. Camau ni siquiera registra militancia partidaria. Pero no se equivoque, no es azar ni casualidad. El acortamiento del plazo previsto para hacer campaña desafía el ingenio pues no hay tiempo para instalar figuras desconocidas para la generalidad de la población. Se recurre entonces a lo que es ‘marca registrada’. La mediatización previa ( producto de la actividad artística en uno y deportiva en otro) ahorra muchos segundos de spots publicitarios y cartelería callejera.
Ahora bien, ¿qué es lo posmo?, es la disolución de las categorías de pensamiento, la inexistencia de parámetros para discriminar, es la movilidad valorativa en función de la novedad y la exhibición.


Nito Artaza dice ser militante político de la UCR, se volcó al compromiso tras la retención de ahorros en dólares del año 2002. Fue desde los medios que levantó su discurso crítico, pero no hubiera sido atractivo sin su historia en las tablas.
Camau, medallista olímpico en deslizamiento a vela, es el prototipo de la especie (posmo), sin bandera ni ideario político, sin militancia; su propuesta es el deslizamiento sobre el emergente, equilibrándose entre las aguas (no importa hacia dónde fluyan) y el viento (cualquiera sea su dirección). Se lo escuchó nombrar en las filas del Frente de Todos de Arturo Colombi, tal vez sugerido por Costa Bonino, resonó el eco entre la dirigencia del PANU de Tato Romero Feris y terminó respaldado por el P.J, sin lugar a dudas un maestro del deslizamiento y veleo.
Pero ¿es esto imputable a la dirigencia política?, estimo que hacer recaer en ellos todo el peso del acontecimiento es por lo menos excesivo. No es usual el voto comprometido de los ciudadanos, tampoco la actitud militante. La dictadura militar dejó un vaciamiento de sentido en muchos ámbitos, especialmente en lo atinente a construcción político-partidaria. Hoy día aún escuchamos expresiones anti-política, anti-ideológicas, anti-partidarias. Los referentes exitosos (en lo electoral) van desde deportistas como Scioli a ex represores como Patty.
¿Podemos juzgar erróneo lo de Nito ó Camau?, no a la luz de la valoración mayoritaria, que dista mucho de ser ‘ciudadanía formada’. La política ‘posible’ es la que se está haciendo, una figura convocante y la estructura directriz ideológica alrededor. Algo mejor que eso tomará esfuerzo y compromiso. Por ahora existe la ‘dirigencia política’ diferenciada del ‘ciudadano común’.

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