martes, 24 de febrero de 2009

¿Cobos San Martín?: perdónelos General, no saben lo que hacen.

Es curioso el renovado aire sanmartiniano de la dirigencia radical filocampestre liderada en Corrientes por el actual gobernador Arturo Alejandro Colombi y el vicepresidente Julio Cleto Cobos. Dado que la historia no consiste exactamente en una sucesión de hechos sino en una interpretación del pasado desde cierto posicionamiento presente, hurgar en lo que fue tiene que ver con una necesidad de referenciamiento que otorga la figura histórica. En concreto, cuando perdemos la brújula en el momento actual revisamos las raíces para proyectarnos hacia el futuro. Pero ¿qué tiene que ver San Martín con Cobos y Colombi? Claro, vivió en Mendoza y nació en Corrientes; pero más allá de la geografía circunstancial y azarosa, ¿qué tienen en común?.


Observando los hechos recientes y especialmente el famoso voto no positivo de Cobos (dando por tierra las retenciones móviles) deberíamos decir que nada; San Martín, durante su gobierno en Mendoza, se preocupó por hacer que pagaran más impuestos los más ricos, modificando el sistema impositivo cuyano. Se comprometió personalmente con la educación popular fundando bibliotecas y escuelas en cada pueblo liberado. Desde el campamento El Plumerillo, el 17 de octubre de 1.815 escribe una carta a los preceptores escolares que en un fragmento reza: “ La libertad, ídolo de los pueblos libres, es aún despreciada por los siervos, porque no la conocen. Nosotros palpamos con dolor ésta verdad. La Independencia Americana habría sido obra de momento si la educación española no hubiera enervado en la mayor parte nuestro genio. Pero aún hay tiempo. Los pobladores del nuevo mundo son susceptibles de las mejores luces. El gobierno le impone el mayor esmero y vigilancia en inspirarles el patriotismo y virtudes cívicas, haciéndoles entender en lo posible que ya no pertenecen al suelo de una colonia miserable, sino a un pueblo libre y virtuoso.” ¡ Qué lejos está San Martín de ser un defensor de los intereses de las agroexportadoras! . Por otra parte, ¡qué difícil sería verlo promoviendo a figuras sospechadas de corrupción o enriquecimiento ilícito! Como de hecho lo son varios funcionarios del ejecutivo provincial. Entre las órdenes que daba a sus soldados, la primera de ellas decía: “ Todo el que robe o tome con violencia desde un real para arriba, será pasado por las armas, previo el proceso verbal que está mandado observar en el ejército.” No está demás decir que San Martín no era partícipe de la disolución nacional, nunca propuso luchas facciosas intestinas, en su carta del 13 de marzo de 1.816 al Directorio expresa: “Cada gota de sangre americana que se vierta por nuestros disgustos me llega al corazón. Paisano mío, hagamos un esfuerzo y dediquémonos únicamente a la destrucción de los enemigos que quieren atacar nuestra libertad. No tengo más pretensiones que la felicidad de la patria. Mi sable jamás se sacará de la vaina por opiniones políticas, como éstas no sean a favor de los españoles y su dependencia.” Eran tiempos de lucha libertaria, la pasión encendida en las palabras así lo revelan, ¿pero éstos tiempos qué son? Aún no siendo tan explícita la lucha, existe y se se hace ver en la dificultad de la supervivencia cotidiana, en la asignación de roles que nos inserta o excluye de los ámbitos distributivos de los recursos económicos; una mirada estudiada o un silencio cómplice pueden ser la llave para escalar posiciones en el juego cínico del poder; como así también la participación activa con criterio consistente el boleto al aislamiento y el exilio, como el vivido por San Martín en Boulogne Sur Mer.
Las figuras históricas no son símbolos vacíos de contenido, son humanos que han tomado decisiones comprometidas, que han construído sentido en un hacer concreto, levantar a San Martín como bandera es peligroso para aquél a quien no le dé la talla.

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