sábado, 22 de noviembre de 2008

¿Qué pasó con Losteau?

11 de marzo de 2008. El ministro de economía argentino Martín Lousteau: en el ámbito de los precios internacionales de los alimentos, estamos anunciando un esquema de retenciones móviles para la soja, el girasol, el maíz, el trigo y todos sus productos derivados para los próximos cuatro años.
La respuesta fueron 21 días de lock out ruralista


Los sectores sojeros salieron presurosos a defender la expectativa de una renta extraordinaria presunta. Las autoridades nacionales insistieron en el derecho del Estado a redistribuir el ingreso.
Pero ¿cuáles son las provincias generadoras de éste ingreso?. Según un informe de la fundación mediterránea, sobre la campaña 2.006/2.007, seis provincias argentinas (de 23) aportarán en conjunto el 92% de los recursos que generarán las retenciones en la campaña 2.007/2.008.
En particular Bs.As aportaría US$ 3.194 millones (31,2%), Córdoba US$ 2.542 millones (24,8%), Santa Fé US$ 2.188 millones (21,4%), Entre Ríos US$ 790 millones (7,7%), Santiago del Estero US$ 377 millones (3,7%) y Chaco US$ 369 millones (3,6%) mientras que el resto del país aportará los restantes US$ 771 millones (7,5%).

Santiago del Estero y Chaco aportan US$ 435 y US$ 351, per cápita respectivamente en calidad de retenciones y tienen los indicadores en materia de desarrollo humano más bajos del país.
Con ésta perspectiva era bastante curioso el fenómeno del “piquete ruralista” en Corrientes, provincia totalmente ajena a la sojización. Tal vez, la respuesta esté en quiénes son los que integran las entidades que nuclean al “campo”.
En el año 2.004 cuando se reiniciaron muchas causas contra militares genocidas surgió un grupo de apoyo integrado por miembros de la sociedad rural de Corrientes, cuyo presidente, en aquéllos años, Carlos De Marchi, estuvo a cargo de un centro clandestino de detención que funcionaba en el ex regimiento de infantería 9, durante la dictadura militar de los años 70.
De todas las entidades, la sociedad rural ha tenido un rol protagónico indiscutible en lo que hace a la defensa de los intereses de grupos privilegiados (de lo que Sarmiento dio en llamar oligarquía ganadera).
Durante los días de bloqueo comercial ruralista, en la radio del capitán retirado Jorge Félix Gómez escuchábamos arengas y consignas. María Mercedes Vázquez: “los camiones con alimentos que ni se acerquen a las cuatro bocas (lugar boqueado) porque no van a pasar”!, a coro repetía Verecochea, productor pecuario: “no van a pasar”!. Daniel Britez: “la presidenta quiere la plata para su billetera”. Cristina Vicentín: “manden mensajes diciendo qué les molestó del discurso de la presidenta, dicen que se la escuchó soberbia”.
¿Acaso la pretensión de tomar una fracción de la renta extraordinaria de las agoexportadoras de soja podía funcionar como aglutinante de la oposición a nivel nacional?, ¿era esto un globo de ensayo de un virtual golpe económico-político?. Sólo hay que repasar las declaraciones de Carrió en su paseo rutero y aledaños (T.N, programa de Luis Majul y otros).
Estos mismos actores mediáticos describían como “paro del campo” lo que a todas luces era un lock out patronal. Analicemos la advertencia de Vázquez a los transportistas:


“los camiones que llevan productos del campo (alimentos) no van a pasar”. Es claro que si alguien transporta alimentos es porque otro que lo produjo lo cargó y lo envió a destino; en consecuencia los que trabajan y producen continúan haciéndolo, por ende son otros actores los que bloquean el paso de alimentos (ya que permitían el paso de vehículos particulares en algunos casos).
Días después Hernán Gómez Danuzo (hijo del capitán retirado Jorge Félix Gómez) solicitaba al gobierno de Corrientes una prórroga del pago del impuesto inmobiliario rural y asistencia financiera para la cría de cebú. La prórroga fue otorgada el mismo día de la lucha campesina por la tierra (14 de abril), día instituído en memoria de los luchadores por reivindicaciones sociales.


El único impuesto que pagan los terratenientes en nuestra provincia vuelve a sus bolsillos en forma de subsidios a través de la implementación del fondo de desarrollo rural, que administran ellos mismos. Demás está decir que cuentan con su intérprete privilegiada en el marco de la alianza gobernante, Josefina Meabe de Mathó, madre de Ricardo Mathó Meabe, presidente de la Asociación de Sociedades Rurales, integrante de la Sociedad Rural. La liberal “dama de hierro” (como la bautizara el editor del matutino “El Libertador”, también ruralista) es la mejor garante de intereses del sector dentro de la legislatura local (con reciprocidad de sus aliados); si no, pregúntenle a los médicos de la Asociación de profesionales de hospitales públicos (Néstor Ayala), que al preguntar sobre la partida correspondiente a salarios recibieron por toda respuesta (de parte de Josefina): no podemos modificar partidas del proyecto enviado por el ejecutivo.
Las portadoras de cacerolas de teflón de la plaza 25 de mayo fueron otra sorpresa; por supuesto, familiares de militares en el banquillo, acompañados de aristas y algunos radicales como la ex diputada Graciela Rodríguez. El efecto del Frente de Todos (alianza electoral circunstancial exitosa) es el frentodismo actual, que se traduce en todo da lo mismo.




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