sábado, 22 de noviembre de 2008

De vez en cuando

La vida nos sorprende. La marcha del miércoles 23 de abril de 2.008 es un hecho singular para la historia. Profesionales de la salud, municipales, docentes y jubilados se dieron cita frente a la Legislatura provincial acompañados de policías, pero éstos últimos no estaban en actitud vigilante. Eran mas bien compañeros; sí, aunque suene raro iban con el mismo reclamo de recomposición salarial y con un discurso democratizador de la fuerza.

En la escalinata del viejo edificio deliberativo hablaron dirigentes sociales, entre ellos Néstor Ayala, médico del hospital Vidad, quien les recordaba a los legisladores que días atrás habían afirmado que estaban imposibilitados de cambiar partidas presupuestarias del proyecto de ley de presupuesto enviado por el poder ejecutivo. ¿Cómo fue entonces que ordenaban, en el proyecto elaborado por ellos mismos, aumentar en un 13% la partida correspondiente al poder legislativo?, solicitando gentilmente la buena disposición en la asignación de excedentes para salarios.

Se respira una recomposición pero siempre está de por medio la lógica del pataleo. La reforma del 2.007 fue una oportunidad de introducir el presupuesto participativo a fin de evitar llegar a instancias de malhumor social cada vez que se esté en la mecánica de previsión de gasto público.
El caso de la fuerza de seguridad provincial es un tema especial. El comisario Hernández, tal vez conciente de que no podía introducir las modificaciones atinentes a la democratización tan ansiada decidió presentar su retiro voluntario. Admito que me produce una gran pena. Este hombre porta una integridad admirable y no sé si haya mejor persona para dirigir una escuela de cadetes. Son los que creen los que pueden hacer los cambios. Eligió irse pidiendo que no sancionaran a los jóvenes. Pero siempre hay caminos para los que entienden la historia como devenir. A mediados de los ochenta, en Uruguay, un grupo de policías decidió agremiarse a fin de blanquear los hechos de la dictadura, rechazando activamente a quienes habían tenido participación en ella. Asimismo también impiden por estatuto el ingreso de aquellos que hayan cometido crímenes comunes. Después de haber sido muy perseguidos por los organismos de inteligencia, recién con la llegada del frente amplio al poder lograron su personería jurídica y hoy existe el sindicato único de policías dirigido por el oficial Alvaro Sosa. En Argentina ADEPOL es una asociación de policías de Santa Fé (gremio en formación) que se inició con demandas similares a las de Corrientes y que denunció maniobras de Obeid en contra de trabajadores estatales, que llevaron a la confrontación entre fuerza pública y manifestantes (ver Indimedia Argentina). En Córdoba, René Zabala dirige la Unión de Policías y Penitenciarios de Argentina (aún sin personería); el referente resaltó que también la CTA funciona hace 20 años con sólo una inscripción pues aún no se le otorga la personería jurídica.
Es importante estar atento a éstos cambios, no demonizarlos, no invalidarlos, acompañarlos aportando lógica y racionalidad humanista, hacer un esfuerzo recíproco por reaprender conceptos. Dignidad=Derechos Humanos.
Dignidad es poder vivir como un ser humano y somos humanos si gozamos de derechos, ¿y cuáles son ésos derechos? El alimento, la salud, la educación, la vestimenta, el nombre, la libertad. No en vano en Uruguay (a los gremialistas azules) les llamaban la patrulla de los derechos humanos. También existe un gremio policial en Perú, el SUPP, sindicato único de la policía peruana, con reconocimiento nacional e internacional. Fernando Honorato dirige un gremio de policías en Brasil con 8.000 miembros.
El primer intento de sindicalización de la policía fue en Tucumán, en 1.997 se presenta ante la justicia AGREPO (Asociación Gremial Policial), después hubo cinco más SIPOBA (Sindicato Policial de Buenos Aires), ASSUPOL (Asociación Unión Personal Policial de Río Negro), la Unión Personal Policial de la República Argentina, y el Sindicato Unico de Policía, ambos de Mendoza. En el año 2.001 las autoridades fueron consultadas sobre la creación de un sindicato policial respondieron que no es posible principalmente porque no existe una ley o un decreto que reglamente las facultades que tendría ese gremio, explicó Gerardo Juara, entonces director nacional de Asociaciones Sindicales del Ministerio de Trabajo.

Sin una ley previa no se le puede dar personería jurídica a un sindicato policial. El análisis no contemplaba si las leyes orgánicas están a favor o en contra

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) le da libertad a cada país para que resuelva sobre la cuestión.

Según el artículo 9 del convenio 87 de la OIT, los Estados deben garantizar el derecho de los trabajadores a sindicalizarse. Sin embargo, en el caso de las fuerzas de seguridad integradas por civiles armados, contempla que cada gobierno decida sobre la conveniencia de un gremio de tal naturaleza. Y en la Argentina el decreto reglamentario de la ley 23.551 de asociaciones sindicales excluye expresamente a las fuerzas de Seguridad.

Ante este planteo los impulsores de los sindicatos de policías apelan a la Constitución que, en su articulo 14 bis, garantiza el derecho a agremiarse y en el 28 sostiene que las normas de la Constitución no pueden ser alteradas por "leyes que reglamenten su ejercicio". A raíz de esto el fallo del juez de Esquina puede ser un precedente importante en la materia.
El tema, a mi juicio es la lógica con que se forma la fuerza, la impronta con la que ejerce su función, la subjetividad con la que determina sus conductas. Ser para otro es un compromiso en el que hay que creer, por eso veo en lo de Hernández una gran pérdida, ya que no es usual un policía demócrata al frente de la formación de jóvenes. Es un contrasentido darles el arma y no darles derechos, darles autoridad sin tenerles respeto, exigirles cumplir una orden sin brindarles la libertad de valorar su contenido de justicia.

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