sábado, 22 de noviembre de 2008

Algo de sabiduría por ahí?

El aislamiento y la desesperación sin una dosis de sabiduría suelen convertirse en desgracia.
En las democracias de baja intensidad, herederas de la dictadura militar se han instalado gobiernos con perfil gerentista, pues éso ha sido lo promovido como el deber ser de las cosas. Sin el timing necesario en tiempos de progresión dinámica se vuelven incapaces de reaccionar rápidamente ante las crisis sociales emergentes; la excusa recurrente es: “no nos harán torcer el brazo”; pero ¿de qué hablan? La democracia es el gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo, por ende el verdadero talento político está en la capacidad de dar respuestas a las demandas; esto retroalimenta el sistema relegitimando al gobernante, oxigenándolo, ya que el poder subyace en el equilibrio.
El privilegio va acompañado de deberes para con la ciudadanía.
¿Dónde radica ésta concepción de poder=ostracismo?, ¿es tan malo decir no puedo? ¿y qué es lo que no pueden? No pueden ceder, temen admitir errores; ¿por qué? ¿qué puede ser tan grave? Ser humano, aceptar la detestable condición limitada y vulnerable de ser apenas un cuerpo condenado al deterioro y a la muerte?!.
Es claro que no sólo les pasa a quienes están en los lugares de mayor responsabilidad, sino también a aquéllos que acariciaron el cielo. Uso ésa última expresión porque define el sentido del discurso pseudometafísico y cuasiapocalíptico de Elisa Carrió, quien no parece aceptar que “siendo la elegida” no haya sido electa.

Es claro que aún está vigente la concepción de poder devenido de lo ultraterreno, el pensamiento mágico que justificaba la autoridad sobre otros en que la monarquía era partícipe de la divinidad; el faraón era el hijo de Dios para los egipcios, el César lo era para los romanos. Los europeos fundaron sus instituciones políticas con la misma noción; era el arcángel Gabriel quien ungía con el óleo santo del altísimo a quien sería el rey de Francia, etc.
Hoy existen resabios de eso en aquellos dirigentes que no admiten sus errores. Se ven a sí mismos como dotados de un destino de grandeza sin mérito en la praxis. Intentan reflejarse en figuras estelares de la historia olvidando que cada quien construye su grandeza cuando emprende la lucha contra sus propias miserias.
En Corrientes el conflicto con la policía continúa prolongándose, ahora con carpas instaladas en la plaza. Pudieron haberlo resuelto rápidamente y sin desgaste cambiando la dirección institucional de la fuerza y negociando aumentos escalonados, oxigenando la cadena de mandos y evitando la saturación de conflictividad que toma características de efecto dominó (docentes, médicos, ahora policías). Para el caudal de votos que tuvieron en la última elección y el volumen de recursos disponible pudieron haberlo hecho mejor. Tienen mucha suerte de que no exista una versión local de Carrió que pueda capitalizar muy rápidamente el desgaste en lo que queda de mandato. Aunque tal vez Juana Gómez, referente de la familia policial, esté aspirando a cumplir ése rol. Es cierto que es admirable la voluntad puesta por ella en coordinar el movimiento que dio origen al paro policial, pero tras algunas intervenciones públicas de su parte hay que admitir que con eso no alcanza. En una de las recientes marchas se despachó duramente contra los derechos humanos, diciendo que fueron creados para los delincuentes. Con éste tipo de gestos el riesgo es la deslegitimacion de un movimiento emergente democratizante enunciado en voces como la del comisario Hernández (director de la escuela de cadetes) y su esposa, que me gustaría saber qué piensan de sus dichos. Es cierto que existen contradicciones en el seno del pueblo, pero también es importante entender que un conjunto cuyos componentes no comparten similares características no es un conjunto. Deberán debatirse éstas cosas, clarificarlas, empezar ejerciendo la democracia interna. Desarrollar el colectivo tiene una dinámica agonal. Radicalizar una medida cuando el poder cede haciendo un oferta concreta (mejora salarial y tickets canasta) sumado a un revival del discurso de derecha en el seno de un esfuerzo por construir sentido libertario en el marco de una fuerza cuyo paradigma es diametralmente opuesto, merece una luz de alerta amarilla al menos. Hablando en lenguaje simbólico (estilo Carrió): Moisés atravesó el desierto con esclavos, un grupo de ellos quiso volver a Egipto, a Israel llegó Josué 40 años después no sin dar batallas intestinas en defensa de la ley. Percibo en Hernández el emergente democrático y renovador genuino. Juana Gómez me recuerda a los que soldaron la barra de metal para obstruir el paso la madrugada del 17 de diciembre de 1.999 en el puente Belgrano, son los que dicen corré cuando hay que caminar. El liderazgo debe ejercerse con responsabilidad, sobre todo cuando son otros los que ponen el cuerpo.

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